
No lo he logrado y hoy creo que nunca lo lograre.
Todo sucedió de pronto, recuerdo que era sábado y me disponía a prender el televisor, yo vivía en un pueblo muy tranquilo alejado de la ciudad, acá todo siempre ha sido muy calmado, pero nada podía presagiar que ese día todo cambiaria.
Empecé a cambiar los pocos canales que podía captar, cuando de pronto sentí que la luz del sol que atravesaba mi ventana se oscurecía y a la vez se enrojecía, y del rojo pasaba a una oscuridad parcial y rojiza, me aproxime rápidamente a la ventana, recién eran las 4 de la tarde por lo cual esto logro asustarme, desde mi ventana observe la plaza de armas y estaba todo oscuro, al mirar al cielo tuve una sensación de terror jamás sentida, el cielo tenia un color a sangre coagulada, de pronto empezó a llover y la gente que miraba con asombro al cielo empezó a reaccionar de distintas maneras, habían llantos, risas, algunos saltaban y otros desmayaban, al poco rato me di cuenta que todos estaban llenos de sangre, saque mi brazo por la ventana y la lluvia era roja como la sangre eh igual de espesa, aterrorizado cerré la ventana y corrí a la sala a cerrar todo.
Al llegar a la sala fue uno de los recuerdos mas retorcidos que tengo, hasta el día de hoy sueño mucho con ese episodio, recuerdo bien que llegue a la sala y vi a algo o alguien, era un ser alado, todo rojo oscuro, muy grande, no se me ocurrió otra cosa que asociarlo con el diablo, era absolutamente espantoso, su aspecto aterrorizaba mis sentidos pero no podía moverme, quería correr y mis cuerpo no reaccionaba, solo escuche una voz que me dijo exactamente esto:
Ariel, he vuelto por fin para reinar en la tierra, pero no será fácil, tenemos que luchar, tienes la oportunidad de volver a ser el mas fiel de mis demonios, necesito un soldado como tu, se que no recuerdas mucho de tus otras vidas, pero hoy vengo a revivirte Ariel, tu misión será traerme mas soldados y matar a los hombres de Dios.
Dime Ariel, ¿seguirás siendo un hombre de Dios? o volverás a ser mi mas fiel Soldado.
Cuando el termino de hacerme esa pregunte, pude ver que ya no estábamos solos y que habían mas personas, supuse que eran soldados reclutados, el tiempo fue breve mientras mi mente pensó miles de cosas, hasta que la idea mas tonta brillo, por un instante me creí capaz de engañarlo y de aceptar su propuesta, recordé aquella vieja historia, la cual decía que solo un ser de confianza del diablo podrá expulsarlo, si logra apuñalar su espalda con una daga endemoniada.
Después de aceptar ser un soldado, me sentí totalmente distinto, la primera sensación fue de estar atrapado en un cuerpo que no era mió, se que podía pensar, pero mi cuerpo no reaccionaba a mis pensamientos, me convertí en una marioneta, al menos podía escuchar, mirar y pensar.
Recuerdo que después de esto llegamos a un castillo, este se situaba escondido dentro de un volcán cerca al pueblo, subimos a la torre mas alta donde solo existía un trono y muchas dagas alrededor de todo, pero no podía hacer nada, luego el nos dio ordenes de salir a cumplir la misión, recuerdo haber salido disparado por la ventan pensé que moriría, pero caí de pie y luego empezamos a dar saltos largos y agigantados, éramos muy rápidos, como sombras, rápidamente llegamos al pueblo y bueno, lo que sigue es algo que no me deja en paz hasta el día de hoy, recuerdo haber matado mucha gente, recuerdo mi lucha interna por evitarlo, pero jamás pude, mi cuerpo se movía solo, eran mas los que decidían morir antes que servir al demonio.
Así pasaron varios días, mate a muchos, días en los que trate miles de veces de manejar mi cuerpo, mi mente aun seguía siendo la misma, aunque al borde de la locura, hasta que un día me encontré como muchas veces en esa torre cerca de el y pase por su espalda no se como pude pero moví mi cuerpo y tomé una de las dagas que habían en las paredes y intente apuñalarlo por la espalda, creí que lo había logrado, pero una de sus sombras lo evito, se interpuso y acto siguiente empecé a correr, sentí que recupere mi cuerpo, corrí lo mas veloz que pude mientras sentía que me perseguían, sentía pisadas tan cercanas que parecían estar delante de mi, sabia que eran mas rápidos que yo pero tome un atajo y pude escapar por unos túneles donde arrojábamos los cuerpos, llegue de noche al pueblo solo quería coger mis cosas y largarme lo mas lejos, desde el pueblo pude ver el volcán y que una luz muy fuerte destello desde dentro mientras el cielo abandonaba ese color rojo para ser un cielo normal, pude ver las estrellas, yo entre a mi casa tomé mis cosas y me marche tan rápido como pude, cada vez me alejaba mas de ese pueblo se veía ya todo mas normal, el cielo era normal y la sangre que teñía las casas por la lluvia se disipaba ante una lluvia de agua pura, me dieron muchas ganas de regresar pensando en que todo había pasado, pero tuve miedo, miedo que tengo hasta el día de hoy, y cada día pienso en regresar pero tan rápido como me entran las ganas de volver, recuerdo los episodios vividos, siempre me preguntare si fue mi mente sedienta de poder que invento todo, pero prefiero mantenerme alejado, ahora vivo completamente solo y no salgo mucho de casa, cada cierto tiempo sueño con el diablo, que...
¿Acaso tu no has soñado con el?
Basado en un sueño que tuve corto tiempo atrás.
